Reflexión de vida

Dedicado a quienes me han amado y soportado, en este viaje de la vida
para entender hacia donde estamos verdaderamente dirigidos y para recoger y guardar en nuestras maletas
las únicas cosas que valen.
Una definición de la historia, como importante amaestradora nos a da Cicerón cuando afirma “Historia Magistra Vitae”, la historia es maestra de vida, por lo tanto, podemos deducir que nuestro personal vivido, en la normalidad de los acontecimientos, formó nuestra historia. Meditando sobre mi pasado, después de momentos de grandes ideales y de gran energía, reflexiono sobre lo que he hecho pero sobre todo sobre lo que he sido para mí y para los demás; en pocas palabras, hacer un balance de mi vida y, en la medida de lo posible encontrar respuestas a algunas preguntas fundamentales de mi existencia humana.
El frenesí de nuestra vida actual concentrada más sobre la producción de nuestras necesidades, no solo primordiales, impide, o mejor tiende a aplazar en el tiempo la formulación de algunos interrogantes más profundos e íntimos que se refieren al origen del hombre, al sentido de la vida y aquello sobre todo lo que afectan al “después de la muerte”.
Yo no he escapado a este engranaje, y ahora a mi avanzada edad, estoy agradecido a la vida por todo lo que he recibido y, por el tiempo que me queda para poder hacer un balance del pasado, pero sobre todo de preguntarme hoy, a la luz de la experiencia y los conocimientos adquiridos hasta ahora.
Empiezo con el presupuesto que nadie elige nacer, pero todos tenemos la posibilidad de salir del escenario existencial preservando, en la intimidad más profunda de nuestro ser, el sentido de nuestra vida, como si fuera una especie de pasaporte que nos permite atravesar con más coraje la “oscuridad de la muerte”. Ni siquiera el conocimiento intelectual es suficiente, e incluso, la consciencia del intelecto es suficiente, y diría tampoco la fe, o el creer religioso que hemos podido profesar, pueden aliviar o eludir completamente este pasaje, sin el aporte de un equilibrado entramado de relaciones humanas y cósmicas (definidas como armonía con el universo), a través de los cuales hemos podido experimentar los afectos, el amor, la igualdad, el límite y las esperanzas.
Lo que pienso se transforma en la idea de recorrer la experiencia de una porción de humanidad, el pueblo de Israel, que ha sedimentado a lo largo de los siglos una visión global de la vida en relación con un Otro totalmente, es decir, un Ser trascendente que llamamos Dios.
Cuántas veces al debatir sobre temas políticos y en particular sobre los protagonistas de la política italiana, terminamos nuestros sermones improvisados, diciendo que la política es muchas veces fracasada porque carece de una visión de la vida.
Para nosotros creyentes la revelación de Dios, compartida con la historia del pueblo de Israel, debería darnos todas las premisas para afrontar un diálogo religioso y intercultural, en todo caso visión considerada absoluta o totalitaria con respecto a las otras.
Pues bien, por mucho que me quede, quería tratar de expresar mi visión de la vida, mi visión del mundo según los crismos de esa Revelación.
Teniendo en cuenta que muchas otras civilizaciones han elaborado su propia visión de la vida en relación con entidades consideradas trascendentales, así como los elementos de la naturaleza, para descubrir las diferencias nos referimos al discurso de San Pablo en el Aeropago de Atenas:
Atenienses, veo que en todo, sois muy religiosos. En efecto, pasando y observando vuestros monumentos sagrados, he encontrado también un altar con la inscripción: “A un Dios desconocido” donde se destaca la evidencia de los símbolos paganos en contraste con el Dios sin nombre.
Esto muestra que, en cualquier caso, a pesar del contraste dialéctico con ciertos filósofos epicúreos y estoicos, ya el elemento de un dios sin nombre hacía presagiar a los atenienses que, como se ha dicho, con muchos contrastes, la presencia o si queremos la llegada de una nueva Figura Divina.
Y la explicación de Pablo es clara:
Lo que ustedes adoran sin saber, yo se lo anuncio. El Dios que hizo todo el mundo y todo lo que contiene, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos construidos por las manos del hombre ni por las manos del hombre se deja servir como si necesitara algo, siendo él quien da a todos la vida y el aliento a todo.
Conquistar a la causa del evangelio una ciudad como Atenas era para San Pablo una misión muy delicada y comprometedora, pero sigue siendo un mensaje actual también en nuestros días.
Si consideramos este uno de los muchos mensajes de la llegada de un Salvador y nos dirigimos hacia atrás al comienzo de todo, no podemos por menos de constatar cuán infinitesimal es nuestra vida y nuestra figura en esta tierra.
Cosmos e historia humana son los dos caminos que recorre el hombre en su investigación y reflexión para dar un fundamento y un sentido a su existencia.
Con estas premisas me he fijado un objetivo: divulgar en la medida de lo posible, con imágenes e relatos, la historia de nuestra Fe, como ya se ha dicho al principio historia del pueblo de Israel, representando personajes y situaciones con obras escultóricas en terracota.
Recorriendo los momentos más sobresalientes de esta historia, he buscado, con toda humildad, un intento de construir relaciones humanas y donde recobrar un nuevo equilibrio entre las diversas culturas.
Gracias por su atención.
Fossò de Venecia 12 julio 2018
Renato Vanuzzo nació en Camponogara (VE) en el 1934. Sucesivamente se mudó con toda su familia en Fossò de Venecia a la edad de 12 años.